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La cultura organizacional

¿Qué es la cultura organizacional?

La cultura organizacional hace referencia a los significados y símbolos compartidos por los miembros de una organización en aspectos relacionados con el conjunto de valores, normas, políticas, misionalidad, creencias y costumbres que guían el accionar de los colaboradores. Estos aspectos constituyen el sello personal de la organización y permite que se establezcan procesos de identidad y exclusión entre sus miembros.

Esta se ve afectada tanto por aspectos internos a las organizaciones como externos. En el primero, se incluyen todos los aspectos en los que inciden directamente los colaboradores y quienes los lideran y en el segundo temas políticos, económicos, legislativos o cambios en el entorno.

La cultura organizacional es la esencia de las organizaciones, como lo plantea Denison “la cultura organizacional no es parte del negocio, es el negocio” y cuenta con cuatro pilares fundamentales: la adaptabilidad, en la cual la organización demuestra su capacidad de escucha ante el mercado y genera posturas flexibles para reinventarse permanentemente; la misión que constituye la piedra angular de la organización e involucra aspectos como la visión, el direccionamiento estratégico y las metas; la consistencia, la cual da cuenta de la transversalidad de los valores y la operatividad de los mismos en los diferentes procesos; y la participación, que refleja del compromiso y motivación de los colaboradores. Las dos primeras son visibles, mientras que las dos últimas están presentes, pero no se ven.

Formas de trasmitir la cultura organizacional

Existen dos formas de transmitir la cultura organizacional una formal y otra informal. La primera, generalmente se da de manera intencional y se maneja a través de personas claves como el departamento de recursos humanos, los jefes, líderes, etc, y se dinamiza a través de estrategias como inducciones, capacitaciones, reinducciones, comunicados, carteleras informativas y reuniones. La segunda, se comunica en las interacciones cotidianas a través de las narrativas, los rituales, las creencias y vínculos que se establecen entre los colaboradores.

Estas estrategias de transmisión no presentan una connotación positiva o negativa por sí misma, todo depende de la forma en que se haga y de lo que se transmita. En este sentido, es importante que en primera medida la cultura organizacional sea vista como un aspecto fundamental para los directivos y que de allí parta su organización y guía. Esto favorecerá que sus cimientos sean realmente pensados, estructurados, contemplen hacia donde se desea dirigir a la organización y que tengan una intensión diferente a cumplir con el diligenciamiento de formatos.

Una vez se haya logrado este primer cometido, es importante involucrar a los diferentes niveles de la organización en la transmisión y construcción de la cultura organizacional. Es importante que los colaboradores entiendan la conexión entre los aspectos misionales, estratégicos y los valores con su quehacer cotidiano y el valor que con ello aportan a la organización. Esto hará que realmente adquiera sentido para ellos y que se comprometan más con la empresa.

Cuando la cultura organizacional está pensada en el capital humano se aumenta la probabilidad de que los colaboradores a través de las estrategias informales reflejen su satisfacción con la misma.

La cultura organizacional inicialmente proviene de la necesidad de los líderes de la organización de crear sus pilares, los cuales comprenden la misionalidad, políticas, plan estratégico, metas y valores, posteriormente es alimentada y dinamizada por los diferentes niveles de la compañía y son los colaboradores quienes en el día a día a través de sus acciones la operativizan.

Es por ello, que los mismos líderes de la organización son quienes deben inspirar a los colaboradores a seguir los lineamientos establecidos en la cultura organizacional, mostrando su importancia y la forma de aterrizarla a sus labores.

La primera fuente para crear valor en la organización son los colaboradores, por ello es importante ubicar al personal idóneo y sobre todo que sea afín a la cultura organizacional de la empresa, ya que esto aumenta la posibilidad de que sean efectivos y cuenten con un sentido de pertenencia sobre la misma, lo cual se verá reflejado en la productividad de la organización. De esta manera, si la cultura organizacional es sólida esto lo captarán los clientes o inversionistas y posibilitará su confianza para adquirir sus productos o servicios.

Por tal motivo, la cultura organizacional está íntimamente ligada con la creación de valor de la organización, ya que, si se trata de una cultura pensada y construida a conciencia sobre la dirección que se quiere dar a la organización, se contemplará de manera detallada la forma de aterrizarla a los colaboradores en sus labores cotidianas y se le dará la importancia que amerita en la empresa. Esto incluirá trabajadores satisfechos, procesos de calidad y sin duda productos o servicios altamente competitivos.

La cultura organizacional debe ser estructurada, pero a la vez flexible a las necesidades y desafíos del entorno y esto se debe ver reflejado en los trabajadores, en la posibilidad de las formaciones continuas, la evaluación y reestructuración de procesos, así como en permitir los caminos que guían a la innovación.