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El Manejo del Estrés

Sabemos que todos en algún momento lo hemos sentido y que forma parte de nuestra rutina y de quienes nos rodean, pero rara vez nos detenemos a considerar sus consecuencias en nuestra salud física y mental.

¿Qué es el Estrés?

La OMS define al estrés como el “conjunto de reacciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción”. Lo cual implica que todos requerimos de cierta dosis de estrés para movilizarnos ante nuestras metas propuestas. La dificultad se presenta cuando se nos sale de las manos y sobrecargamos a nuestro organismo con múltiples preocupaciones, lo sometemos a un ritmo que implica un manejo inadecuado de hábitos alimenticios, de descanso y evitamos el ejercicio, o sencillamente no estamos preparados para resolver los conflictos de una manera asertiva.

Tipos de Estrés

Podemos definir dos tipos de estresores: los normativos y los no normativos. Los primeros de ellos hacen referencia a aquellas situaciones que forman parte de la vida cotidiana de las personas, por ejemplo: dificultades en la movilidad, alcanzar a alistar a los hijos para el colegio, etc. Los segundos, los vemos reflejados en situaciones o eventos inesperados como una enfermedad terminal, una separación, una catástrofe natural.

Efectos del Estrés

Estas experiencias desencadenan toda una serie de vivencias emocionales, al tiempo que la persona saca a relucir sus estrategias para afrontar estas situaciones, de acuerdo a sus experiencias anteriores, sus creencias y estilos para resolver los problemas.

En función del mayor o menor éxito de ese afrontamiento y control del estrés, se producen unos u otros resultados para la persona y, la mayor o menor duración de esos resultados pueden tener efectos y consecuencias más significativas y duraderas para la persona.

Cuando estos efectos son intensos y duraderos la persona puede verlo reflejado en su organismo a través de enfermedades inicialmente con un carácter episódico y de trascender puede llegar a padecer enfermedades físicas o mentales crónicas.

Cultura de Autocuidado

En este orden de ideas es importante, que empecemos a promover una cultura del autocuidado que debe incluir:

  • Procurar manejar tiempos y espacios para el descanso y una adecuada higiene del sueño.
  • Promover una alimentación saludable evitando los excesos y con dietas ricas en verduras, frutas y alimentos naturales.
  • Implementar en la rutina la práctica de ejercicio a menos tres veces por semana. Evitar someter al organismo a altas jornadas de ejercicio solo una vez a la semana, ya que se puede ver afectado el funcionamiento cardiaco.
  • Tener espacios de ocio y compartir con los seres queridos, amistades o familiares.

Así mismo, es importante entrenarnos para una adecuada resolución de los problemas que se nos presentan, para ello es importante evitar tomar decisiones apresuradamente, a menos que la situación así lo amerite. Es importante analizar los pro y los contra de las alternativas que tenemos. Antes de alterarnos tratemos de pensar las cosas con calma, respirar adecuadamente y evitar respuestas agresivas hacia el entorno.

Recordemos que las personas con mayor éxito no son las que realizan un sinnúmero de actividades sin dirección, sino aquellas que logran salir triunfantes de los obstáculos y tienen una dirección clara de sus objetivos.